viernes, 16 de octubre de 2015

Los fines de semana

Odio los fines de semana.
Esos dos días que hacen que la semana acabe.
Odio acabar el instituto y hacer camino, llegar a mi caliente casa y esperar a que la semana quede en punto y aparte hasta el lunes, que acecha en silencio, distante pero sin irse del todo.
Odio el sábado en concreto, compartir tiempo con la gente, escuchar a los demás hablar, gritar. Odio tener tiempo libre, tiempo para mí, lo pierdo al instante y no sé dónde se ha ido. Entre palabras se va.
Los fines de semana no son para ir de fiesta, son para desear que el lunes llegue.
El lunes, martes, trece, miércoles, jueves, son buenos días. Tengo libertad dentro de mi rutina, ahí nadie me dice nada. Hago lo que tengo que hacer como quiero hacerlo.
Toda la vida queriendo ser libre... Y darte cuenta de que sólo puedes estar bien haciendo lo que todos. ¿Qué clase de vida es esa?
¿Que qué fiesta qué? No, no, lunes por favor.
Amo el lunes.
Amo las horas en que estoy fuera, veo a muertos vivientes andando haciéndolo todo sin saber por qué hasta que se van a otro lado, a sus casas dicen, a vivir. ¿Vivir?
Me lío otro.
Transparente.
No, que huelo.
Es miércoles, tardes libres.
Sigo liando.
¿Qué me toca?
No lo sé,
Pierdo el tiempo.
Jueves, viernes, y llego a casa y odio mucho.
Buenos días, tardes, y noches verdes de a y c, volver a lunes y que la semana vuele como tú, entre césped de calidad y guturales en tu lugar de descanso.
Que la vida os dé y hagáis algo con ello, suerte, suerte, no la necesito.