Te veo en mi mente, agachada, inerte.
En el baño caída, sobre una alfombrilla.
La sangre de tu pecho bajaba entre tus senos,
y sobre éstos, una cuchilla.
La boca, torcida, dibujaba una sonrisa,
helada, cansada, pero firme y suicida.
Sonrisa de loca, acabada, malvivida.
¡Qué sexy me parece alguien como tú,
como yo, sufridora y en un tunel sin luz!
Sueño con tus rotos labios, partidos por un compartido filo,
posados con amor, sobre el edén de los míos.
Pienso en tus cicatrices, heridas mentales plasmadas en un lienzo,
tu cuerpo, cariño, no es cosa extraña.
Saco las mantas, deshago tu ropa, destrozo la mía, me poso en tu boca.
Ambos nos queremos, igual no por amor, sino por el camuflado deseo de sentir calor.
Ataques de furia, por tu inexsistencia, me invaden y en mí, provocan Demencia.
Es lo que siento, pierdo el control, al final en mi pecho, me corto yo.
La sangre me brota, y de ella naces tú, pero no eres real, eres droga de hospital.
Acaba la historia, me encierran sin más, se acaba la búsqueda, de mi mujer ideal.
Vendrá ella, espero, no voy a andar más, mis pies no aguantan más brasas del mal.
sábado, 18 de enero de 2014
sábado, 11 de enero de 2014
Tardes de reconocimiento.
Tengo delante a un tipo desgastado. Está desaliñado y parece cansado de ésta, nuestra vida.
Carece de sentimientos, o al menos éso demuestra a simple vista.
Está ahí parado, delante del vivir. Quieto, mirando, analizando y calculando, y cuando por fin habla alguien le interrumpe desvariando el momento.
Éste notas está mirándome a los ojos, siento que está avanzando dentro de mi alma partiéndome en dos cada vez que, ¡sorpresa!, rompe con un machete los hilos de terror, furia y odio que tejen mi mente y cuerpo.
Se le nota en la mirada que no necesita dinero, objetos, ni a un lameculos a su lado.
Se nota que necesito amor.
-Bueno, tengo una opinión, pero me quedaré frente a éste espejo, callado, para que nadie me interrumpa.
Carece de sentimientos, o al menos éso demuestra a simple vista.
Está ahí parado, delante del vivir. Quieto, mirando, analizando y calculando, y cuando por fin habla alguien le interrumpe desvariando el momento.
Éste notas está mirándome a los ojos, siento que está avanzando dentro de mi alma partiéndome en dos cada vez que, ¡sorpresa!, rompe con un machete los hilos de terror, furia y odio que tejen mi mente y cuerpo.
Se le nota en la mirada que no necesita dinero, objetos, ni a un lameculos a su lado.
Se nota que necesito amor.
-Bueno, tengo una opinión, pero me quedaré frente a éste espejo, callado, para que nadie me interrumpa.
Paso página.
"-Bajé las escaleras y allí estabas tú, quieta, atada.
Tus labios formaban una sonrisa macabra, pequeña, los hilos no te dejaban articular palabra, y menos esbozar una sonrisa como la que solías tener.
Tu cuello, manchado, no hacía más que dejar caer gotitas de sudor que me ponían muy nervioso.
Te tiré un trapo que no recogiste, ya no me acordaba de que te había atado los brazos también.
Me acerqué lentamente a ti y noté como tu respiración se aceleraba. Tu pecho se movía rápidamente y no parabas de sudar mientras te frotaba con el trapo dejando al descubierto los cortecillos que poblaban tu piel.
Cada vez que me pasaba por encima de uno, tú hacías un sollozo mudo ya que la costura no te dejaba abrir la boca apenas, ¿lo recuerdas?
No sé porqué moriste, te encantaba jugar conmigo a que te raptaba".
Di dos toques al ataúd y me marché.
Tus labios formaban una sonrisa macabra, pequeña, los hilos no te dejaban articular palabra, y menos esbozar una sonrisa como la que solías tener.
Tu cuello, manchado, no hacía más que dejar caer gotitas de sudor que me ponían muy nervioso.
Te tiré un trapo que no recogiste, ya no me acordaba de que te había atado los brazos también.
Me acerqué lentamente a ti y noté como tu respiración se aceleraba. Tu pecho se movía rápidamente y no parabas de sudar mientras te frotaba con el trapo dejando al descubierto los cortecillos que poblaban tu piel.
Cada vez que me pasaba por encima de uno, tú hacías un sollozo mudo ya que la costura no te dejaba abrir la boca apenas, ¿lo recuerdas?
No sé porqué moriste, te encantaba jugar conmigo a que te raptaba".
Di dos toques al ataúd y me marché.
Paragüas sí lleva diéresis.
No quiero, pero debo hacerlo. Al fin y al cabo es una experiencia nueva y difícilmente será peor que en donde estoy ahora.
Voy a hacerme la maleta.
Pantalones, calcetines, calzoncillos...
Al decir calzoncillos me acuerdo de cosas.
Con mi madre, cuando era yo pequeño, para acortar la palabra decíamos "calzons". Aquella época era una mierda.
Metí un par de "calzons" más en la bolsa de deportes y seguí empaquetando.
Pantalones, sí, otro, sí; camisetas, dos, sí, dos; camisas, un par también, sí... Ya está.
Mierda, llueve. Voy a por un paragüas.
No hay, mierda.
Mierda.
¡Un gorro!
No me mojaré tanto.
Mierda.
No tanto.
Muerte.
Voy a hacerme la maleta.
Pantalones, calcetines, calzoncillos...
Al decir calzoncillos me acuerdo de cosas.
Con mi madre, cuando era yo pequeño, para acortar la palabra decíamos "calzons". Aquella época era una mierda.
Metí un par de "calzons" más en la bolsa de deportes y seguí empaquetando.
Pantalones, sí, otro, sí; camisetas, dos, sí, dos; camisas, un par también, sí... Ya está.
Mierda, llueve. Voy a por un paragüas.
No hay, mierda.
Mierda.
¡Un gorro!
No me mojaré tanto.
Mierda.
No tanto.
Muerte.
¡Un billete a mi planeta, por favor!
La biblioteca me agobia.
En la clase no se hace nada.
Me marcho a mi mundo.
¿Acaso soy un loco por poder escabullirme de la realidad que me atormenta?
Yo creo que soy un romántico, aunque nada tenga que ver con el texto.
Me gusta andar rápido. El viento en mi cara me seca los ojos impidiéndome ver el lugar en el que vivo.
En el que yazco.
¿Si caigo de un décimo piso, muero?
-Prueba.
-Tú primero.
Bajad los dos, no pasa nada.
Por lo que vivís os salvará.
¿No?
Por éso vivís, ¿no?
¿NO?
En la clase no se hace nada.
Me marcho a mi mundo.
¿Acaso soy un loco por poder escabullirme de la realidad que me atormenta?
Yo creo que soy un romántico, aunque nada tenga que ver con el texto.
Me gusta andar rápido. El viento en mi cara me seca los ojos impidiéndome ver el lugar en el que vivo.
En el que yazco.
¿Si caigo de un décimo piso, muero?
-Prueba.
-Tú primero.
Bajad los dos, no pasa nada.
Por lo que vivís os salvará.
¿No?
Por éso vivís, ¿no?
¿NO?
Planes inciertos que enamoran.
Es curioso, no puedo dejar de tenerte en mi cabeza.
No puedo creer que hace tres días que no sé de ti, y tampoco me creo que me importe, porque hace cuatro no te conocía.
¿Acaso me vas a hacer tú sentir? ¿Acaso el haberme flagelado en aquél momento era lo correcto?
Sé que tengo que llamarte. Sé que debo hacerlo y, perdóname por tardar.
Lo que me ocurre es que me acuerdo de lo que hemos hecho y me gusta, y me pongo nervioso.
Sí, hemos quedado una vez, pero cada gesto, cada mirada de tus ojos a los míos, cada caricia que me dabas porque querías... Todo éso, toda la atención que me brindabas... Era hermoso. Eres hermosa.
Al fin y al cabo, joder, lo que quiero es que me quieran, y, ¡jo! ¡Poder atender a quién me quiere atender!
Me cuesta pensar qué decirte... En media hora tu teléfono sonará, esperaré, y si contestas, bien, y si no, pues a dormir solo otra vez.
"Tu problema es que piensas demasiado", lo sé.
Me enamoro de las posibilidades.
No puedo creer que hace tres días que no sé de ti, y tampoco me creo que me importe, porque hace cuatro no te conocía.
¿Acaso me vas a hacer tú sentir? ¿Acaso el haberme flagelado en aquél momento era lo correcto?
Sé que tengo que llamarte. Sé que debo hacerlo y, perdóname por tardar.
Lo que me ocurre es que me acuerdo de lo que hemos hecho y me gusta, y me pongo nervioso.
Sí, hemos quedado una vez, pero cada gesto, cada mirada de tus ojos a los míos, cada caricia que me dabas porque querías... Todo éso, toda la atención que me brindabas... Era hermoso. Eres hermosa.
Al fin y al cabo, joder, lo que quiero es que me quieran, y, ¡jo! ¡Poder atender a quién me quiere atender!
Me cuesta pensar qué decirte... En media hora tu teléfono sonará, esperaré, y si contestas, bien, y si no, pues a dormir solo otra vez.
"Tu problema es que piensas demasiado", lo sé.
Me enamoro de las posibilidades.
¿Cuántos objetos valgo?
Me sacas mi vida y no puedo hacer nada.
Incluso he de poner buena cara después.
Siento que te odio, lo hago, de hecho.
-Pero... No es para tanto.
-¡Beh! ¡Haz lo que te dé la gana!
Te odio. Te odio tanto que te odiaría aunque fueras yo. Fíjate lo que te odio.
Un detalle, como una pluma para escribir éste texto, lo cambia todo, ¿no?
-Toma, es una almohada que se calienta, ¿ya me quieres?
-Toma, es una pluma, obedece.
-Toma.
-Toma.
Toma.
Incluso he de poner buena cara después.
Siento que te odio, lo hago, de hecho.
-Pero... No es para tanto.
-¡Beh! ¡Haz lo que te dé la gana!
Te odio. Te odio tanto que te odiaría aunque fueras yo. Fíjate lo que te odio.
Un detalle, como una pluma para escribir éste texto, lo cambia todo, ¿no?
-Toma, es una almohada que se calienta, ¿ya me quieres?
-Toma, es una pluma, obedece.
-Toma.
-Toma.
Toma.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)