jueves, 29 de septiembre de 2016

Me dan rabia las chicas guapas,
me hacen sentir menos,
me intimidan con sus caras. 
Siento que me clavan
la despampanante belleza,
me hace desaparecer,
huir a rastras. 
El sentimiento de
inferioridad,
me atacan con sus rasgos,
sólo quiero aprender a olvidar 
el odio hacia mí mismo. 
Reflejo complejos,
lejos de ser bello,
feo como yo solo me siento,
y creo, creo que no valgo,
y si yo no valgo nada,
caigo ahogado como roca en un lago. 

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Aún recuerdo las burlas, los chavales que me arrastraban en las horas del patio.
Me empujaban con mala fe, me hacían sentir menos que ellos, lloré.
Sabía que matarlos no era la solución, pero era lo único que quería hacer, lo juro.
Acabar con cada vida que me hundió, con cada vida que hizo que la mía fuese fría.
Aún recuerdo todas las noches que sangraba, mis venas rajaba y con una sonrisa en la cara lloraba desconsoladamente y pedía que se acabara.
Aún recuerdo todas esas cosas que merman en mí, en mi pasado frustrado, infancia que a ojos de otro es fácil de manejar, pero que aún me quema.
Y las recuerdo tan fuertemente que me despierto por la noche, veo sus rostros, escucho sus burlas de nuevo. Me vuelven las ganas de matar, y peor aún, de matarme.
Vuelvo a sentir la dejadez de aquél principio, vuelvo a sentir el odio autodestructivo...
Ahora no son cortes, son cartones lo que busco.
Aunque no me importaría coger otro cuchillo y ciego de marihuana arrancar y desangrarme desconsoladamente, mientras que con otra sonrisa renovadísima y cargada de hastío, muero tal y como he vivido...
Aún fantaseo con clavar cuchillos y lloro, cuando me doy cuenta de que me vuelvo loco poco a poco, de que cada segundo que pasa sería menos duro si estuviese muerto en la cama.
Pienso en todo aquello que me hace sentir bien, y desgraciadamente hoy no lo consigue, hoy no soy más que un puro montón de mierda, mierda que procuro digerir yo solo y sin ayuda, tal y como he estado siempre.
Acostumbrado a la pena, me falta el valor para saltar del balcón, y esa es otra razón por la que me odio profundamente.

martes, 27 de septiembre de 2016

Caigo de nuevo.

Yo no le debo a nadie nada, 
suficiente tengo con aguantar cada semana. 
Pasé de magia borrás a maría y porros, 
¿cuál es el siguiente paso?
¿Anfetas o el suicidio, co?
Sólo me protege el frío, 
constante catarro por fumar y gritar,
por acabar en bolas sin color ni na, 
por morir por dentro con cada corte bajo la manga, 
mango en el mango pa sentir algo, 
quiero que me pillen, que alguien diga algo, 
que me saquen a patadas del estanco diciendo que compro mucho,
que con dinero ya ni valgo. 
Esperando el momento oportuno de saltar, 
la vida me aprieta y no me queda na,
poco a poco subo a la barandilla, 
solo una brisa y caeré ya de por vida. 
Ya no queda nada por lo que luchar, 
las esperanzas son lo último que se pierde,
las ganas de ver y respirar,
lo primero que se gana al empezar. 
¿Será el momento para acabar?
¿Será el momento de volar?
¿Será el momento de meterme coca, de probar un pico de caer del todo en la droga?
¿Será el momento de aprobar? 
¿Será el momento de pinchar?
¿Serán las dudas que asaltan las que hacen que caiga una cuchilla sobre mi capa de piel más fina y así rápido me la arranca?