martes, 13 de mayo de 2014

Hermana de otra madre.


Chiquilla, como no quieres que te llame,
te dedico estas palabras como si de pan y agua en el desierto se tratasen,
unas frases con sentido,
consentida hermanita,
te proporciono para saciar tu mono de ser mi musa,
poetisa.
El echarte en falta una tarde,
para mí no tiene precio,
igual que no lo tiene el contarte la razón de mi forma de ser,
o de algún que otro enamoramiento.
Escuchar tu música brotar,
escuchar el tango de Roxanne,
escucharte hablar,
¡tanto placer en unos segundos! ¿¡Quién más me los da!?
Leer tus "¿Puedo molestarte?" para hablar conmigo,
y responderte que siempre eres bienvenida,
pensar en qué harás en clase,
o con Irinova, tu amiga.
En tan poco tiempo y tanto aprecio, ¿eh?
¡Cuánto cariño en unos días,
cuánto enigma por resolver,
cuántos violines sonando,
cuánto tiempo hasta verté!

No hay comentarios:

Publicar un comentario