Aullaban los lobos al caer la tarde,
apoyado, el viento, efímero, me hallo.
Recorres mi piel en silencio, frío, el sabor siento.
La caída es larga, placentera pero,
y el final es bueno, si caigo en tu pecho.
En ti razones veo,
beso eterno espero,
despreocupadamente quiero
tenerte hoy, mi cielo.
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