lunes, 9 de diciembre de 2013

Cada día igual.

Despierto de mi profundo sueño. Me levanto de la cama, siento el frío suelo con mis pies aún dormidos y procedo a dar un par de pasos para encender la luz.
Lo hago, el destello me ciega, siento como si mis párpados se prendiesen fuego y que éste me consumiera por dentro.
Me acostumbro.
Abro mi armario buscando ropa. Veo camisetas amarillas, pienso en ponérmela pero a mi compañera de clase Matilde no le gusta el amarillo. Veo una camiseta verde, pienso en ponérmela pero a mi compañero Pedro no le gusta el verde. Veo una camiseta roja pero a mi compañero Raúl no le gusta el rojo. Veo una camiseta negra, pienso que nadie tiene nada en contra de ése color y me la pongo.
"Hace frío", pienso. Voy a ponerme una sudadera y veo una roja, pero a Raúl no le gusta. Veo una amarilla, pero a Matilde no le gusta. Veo una verde, pero a Pedro no le gusta. Acabo poniéndome una sudadera negra, nadie tiene nada en contra del negro.
"Voy a ponerme un pantalón", pienso. Pero a ningún compañero le gustará el color que llevaré, veo uno negro, pienso que no será problema ir con él a clase, nadie tiene nada en contra del negro.
Me visto totalmente de negro.
Disfruto yendo a clase con auriculares, así que me pongo unos y los conecto a mi reproductor de música. Me encamino escuchando Rock and Roll y Heavy Metal.
Es un género que me gusta, habla del amor, de los sueños, de los caminos de la vida.
Llego a clase, me miran mal.
Tarareo una canción mientras subo las escaleras, me miran mal.
Atiendo en clase, el profesor pregunta, levanto la mano, me miran mal.
-Puto friki de mierda.
Sigo feliz.
Aún estoy feliz.
¿Porqué estoy feliz?
Contesto, acierto, el profesor me mira mal.
Pasan las horas, acaban las clases, voy a mi casa, por la calle me miran mal.
Abro la puerta de mi portal, me dirijo al ascensor, pero escucho una voz.
-¡Aguanta, aguanta!
Aguanto la puerta que da a la calle, ésa señora es la primera que me ha hablado en el día entero.
Nos dirigimos al ascensor, abro su puerta, me giro pero la señora está subiendo por las escaleras, vive en un quinto.

Llego a mi piso, entro, me desvisto, mi padre me mira mal y vuelta a empezar. 

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