Me sacas mi vida y no puedo hacer nada.
Incluso he de poner buena cara después.
Siento que te odio, lo hago, de hecho.
-Pero... No es para tanto.
-¡Beh! ¡Haz lo que te dé la gana!
Te odio. Te odio tanto que te odiaría aunque fueras yo. Fíjate lo que te odio.
Un detalle, como una pluma para escribir éste texto, lo cambia todo, ¿no?
-Toma, es una almohada que se calienta, ¿ya me quieres?
-Toma, es una pluma, obedece.
-Toma.
-Toma.
Toma.
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